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Por una niñez feliz

Los cantos y villancicos viajaron algunos kilómetros hasta Morelos, donde contagiaron de alegría a todos los padrinos de los pequeños de la Casa Hogar Niños de Eugenia de Tepoztlán y Yautepec.

Con una cálida bienvenida, niños y niñas pidieron la tradicional posada, en la que acompañaron a María y José en su camino a Belén. Los padrinos también entonaron los cantos con sus velitas en mano.


Después, los infantes se unieron para representar una divertida pastorela, donde diablitos, ángeles y pastores bailaron y cantaron al son de la Navidad. Los padrinos observaron entusiasmados y aplaudieron al terminar cada uno de los números.

"La intención es agradecer el cariño, los momentos agradables y los donativos de todos los padrinos. Esta es la forma en la que los niños y la fundación agradecen el granito de arena que ponen cada día", señaló Wendolyn Cisneros, quien desde hace tres meses es directora de la casa de Yautepec.


La convivencia nutrió el corazón de los padrinos y ahijados, quienes al finalizar la pastorela compartieron una cena navideña en un ambiente familiar y de solidaridad.


"Los corazones se llenan de alegría al estar en contacto con los niños. En un mundo tan violento o tan desilusionante desde el punto de vista humano, el poder contribuir a rescatar la emocionalidad de un pequeño, es muy importante, ya que ayudas a formar su vida y a darles una orientación diferente", afirmó Miguel Álvarez, quien ha contribuido como padrino desde hace tres años.

Asimismo, la hermana Florencia Rodríguez, quien tiene a su cargo a los pequeños de Tepoztlán, hizo énfasis en la importancia de la convivencia y la interacción de los padrinos y ahijados, pues ayudan a fortalecer la formación recibida en la casa hogar.


"Solo quien da amor es capaz de recibirlo. Es venir y donarte a ti mismo. La Navidad es un tiempo de amor para compartir. Hagamos que Navidad sea todos los días", finalizó.